


Los especialistas perciben la calidad de un carburo tungsteno a partir de una estructura granular uniforme, con mínimas inclusiones e impurezas. Los usuarios pueden reconocer la buena calidad de un producto por su durabilidad y patrón de desgaste.
La porosidad es un indicador de la pureza de las materias primas y del cuidado tomado en el proceso de producción. Mientras mayor sea la porosidad de la herramienta, más se desgatará y mayor será el peligro de ruptura.
La composición del polvo de las materias primas y el tamaño granular determinan la dureza de las herramientas sinterizadas. Si la dureza se adapta al trabajo que se realiza, entonces el desgaste es mínimo.
Si una herramienta se rompe, significa que la calidad del carburo tungsteno es mala o que la herramienta no está diseñada para la aplicación en cuestión. Con máxima calidad y asesoría durante la selección de las herramientas prevenimos los efectos mencionados.
El carburo tungsteno debe mostrar una gran resistencia al desgaste, pero también una ductibilidad suficiente. Cada tipo de aplicación requiere diferentes proporciones entre dureza y ductibilidad. Los conocimientos técnicos y la gran experiencia de BETEK subrayan su papel de especialista líder en este campo.